La actriz rioplatense dejó un legado de grandes interpretaciones en cine y teatro, además de ser recordada con cariño por el público y sus colegas

Concepción “China” Zorrilla de San Martín Muñoz fue una ciudadana del mundo: nació en Uruguay, se crió en París, estudió en Londres, trabajó en New York y ejerció en Argentina. Educada en una familia de artistas, siempre estuvo rodeada de talento y eso la estimuló a seguir su vocación.

A los 23 años ganó una beca del consulado británico para estudiar en la Academia Real de Arte Dramático y se embarcó a Londres, donde se manejó en francés hasta aprender el idioma. Era 1946 y fue a parar a una vieja casa convertida en pensión, de esas que se alquilaban a los estudiantes tras la Segunda Guerra Mundial.

A su regreso participó de más de ochenta obras teatrales en su tierra natal, convirtiéndose en una de las actrices más respetadas del momento. Se formó en la Comedia Nacional del Teatro Solís de Montevideo al lado de la intérprete y directora española Margarita Xirgú, a quien consideraba como uno de sus máximos referentes.

En la década del sesenta fundó el Teatro de la Ciudad de Montevideo y ella misma se convirtió en directora de óperas como La Bohème de Puccini. Sus obras se presentaron en Buenos Aires, París y Madrid y al cabo de unos años decidió mudarse a New York, donde trabajó como secretaria en la oficina de un teatro, dio clases de francés y hasta llegó a participar de la Feria Mundial que inspiró a Walt Disney para sus parques.

Entre sus más famosas anécdotas, China contaba que en esa época trabajó redactando cartas para la oficina teatral durante dos años con el mismísimo Dustin Hoffman, que en ese momento era un desconocido. En los setenta la actriz regresó a Montevideo y luego se trasladó a filmar en nuestro país Un guapo del 900, junto a Alfredo Alcón.

Volvió al teatro con Las mariposas son libres, junto a Rodolfo Bebán y la revelación del momento, Susana Giménez. El debut de la obra fue en Mar del Plata, donde se convirtió en el éxito del verano, y siguieron por un año más en Buenos Aires y de gira por el país. Alberto Migré convenció a China de sumarse a su telenovela Pobre Diabla, donde interpretó a la madre de Soledad Silveyra y conquistó a todo el país con su característica gracia y talento.

A pesar del éxito, esos fueron años de sufrimiento para China, ya que el gobierno militar de Uruguay le había prohibido el regreso a su país por supuestas actividades conspirativas en territorio argentino. Más tarde la historia se repetiría con la dictadura argentina, que la vedó de la televisión durante varios años.

Entre las cosas extraordinarias que hizo, en 1981 China entrevistó a Freddy Mercury en la visita de Queen a Buenos Aires. Y en el año 1985 se convirtió definitivamente en una leyenda del cine nacional con su interpretación en el clásico “Esperando la Carroza” de Alejandro Doria, con guion de su compatriota Jacobo Langsner. Las frases de su personaje Elvira pasaron a la historia y se transformaron en algunas de las más recordadas por el público argentino hasta el día de hoy.

En total filmó 36 películas en Argentina, entre ellas las recordadas “Besos en la frente” con Leonardo Sbaraglia y “Elsa y Fred”, escrita y dirigida por su amigo Marcos Carnevale. Cuando China falleció el 17 de septiembre de 2014, todos sus colegas la recordaron con cariño, una multitud acompañó su cortejo fúnebre y se decretó Duelo Nacional a ambos lados del Río de La Plata

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