Empezó en Londres, y consiste en tomarse una foto, subirla a una aplicación y el barista, mediante una máquina, la plasma en el café.

La idea comenzó hace un tiempo en The Tea Terrace, un coqueto café en el Londres en el que se comenzaron a comercializar capuchinos y chocolates calientes personalizados con sus propios retratos.

El novedoso proceso consiste en tomarse una selfie con el celular y subir la foto a una aplicación que los mismos empleados del café utilizan para luego plasmarla sobre el café. Esta máquina, llamada “Cino”, logra reproducirla a la perfección en la espuma de la bebida. Este proceso dura unos 60 segundos.

La máquina que lo hace es cara y su precio es de unos 5395 dólares. Cada cartucho cuesta unos 135 dólares, y sirve para crear entre 250 y 300 cafés largos.

Para los eventos los selfieccinos son los más pedidos (@theteaterrace)
Para los eventos los selfieccinos son los más pedidos (@theteaterrace)

El selfieccino se hacen con una máquina que es bastante cara, y que no creo que llegue al país, al menos en cafeterías. Para un segmento snob es muy atractivo”, dijeron desde Lab Tostadores a Infobae. Sin embargo agregaron: “No somos fundamentalistas del latte art; nuestro concepto es que primero la bebida tiene que estar bien y que después haya un diseño lindo. Está bueno pero está bueno transmitir cómo se hace un buen café. El latte art acerca a un consumidor que no conoce al café de especialidad y lo acerca a nuestro mundo desde algo atractivo, lindo e instagrameable”.

Por su parte, Federico Socin, creador de Cigaló Specialty Coffee, dijo que no le agrega nada al gusto ni al aroma del café, lo mismo que el latte art. “Se ve re lindo pero poniéndose estricto el latte art hace que la bebida pierda temperatura y se modifique el sabor. El café de especialidad está centrado en el café y lo sensorial es fundamental. Primero el olfato y el gusto y después la vista. Hace a la experiencia sin duda pero no es fundamental. Te puedo hacer el mejor café del mundo sin dibujo y va a ser lo mejor de tu vida; te hago el peor café con el mejor dibujo y no lo vas a tomar”.

Los bebés son los más fotografiados (@theteaterrace)
Los bebés son los más fotografiados (@theteaterrace)

“Obviamente, que llegue o no al país depende de los costos. Hoy te diría que no porque hay cientos de cosas más importante para tener en una cafetería. Si me sobrara capital y tuviera todo el equipamiento que necesito sin duda que lo tendría como algo divertido que también va con la experiencia”.

Para Juan Larrondo de Rondó Café, el selfieccino es simplemente una moda. “Como cafetería de especialidad, y con todos los cuidados que se necesitan para lograr sacar una buena taza de café, cuando vienen todas estas tendencias de Europa o de Asia las miramos con un poco de recelo porque lo vemos muy superficial. En mi opinión, si el café está bien hecho y bien calibrado, porque esto se hace con una impresora, no estaría mal. Pero como todo es una moda, y como dueño de una cafetería de especialidad hay que cuidar el producto, el café, la temperatura de la leche, el grano, la capacitación de los baristas y esto es muy marketinero y algo muy superficial”.

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