28/02/2025
El dolor como herramienta política: la tragedia de Kim Gómez y la instrumentalización del sufrimiento
Los políticos discuten, la gente sigue desprotegida
La reciente y trágica muerte de Kim Gómez, una niña de 7 años brutalmente asesinada en La Plata, ha desatado una ola de indignación en la sociedad argentina. Sin embargo, lejos de generar un cambio estructural, la respuesta de la dirigencia política ha sido la de siempre: acusaciones cruzadas, peleas en redes sociales y discursos vacíos.
El presidente Javier Milei exigió la renuncia del gobernador bonaerense Axel Kicillof, acusándolo de no poder controlar la inseguridad. Kicillof respondió acusando al Gobierno Nacional de desfinanciar a la provincia y utilizar el dolor con fines políticos. Mientras tanto, Máximo Kirchner también salió a hablar sobre la muerte de un niño en otro episodio violento, sumándose al debate mediático en lugar de buscar soluciones concretas.
Aquí se ve el ego gigante de cada político. ¿No es más fácil que Kicillof, Milei y Patricia Bullrich se reúnan para ordenar el desastre que hay en la provincia? Tan difícil es dejar los egos al costado y trabajar en conjunto por el bienestar de los argentinos y, en este caso, de los bonaerenses. Se siguen tirando la pelota, el problema sigue igual y la gente sigue indefensa.
Lo fácil lo hacen difícil.
La política del espectáculo y la falta de soluciones
Es evidente que la política argentina ha caído en una lógica de espectáculo permanente, donde la prioridad no es resolver los problemas de la gente, sino quién tiene más razón en Twitter o en los medios. Mientras tanto, las familias siguen enterrando a sus seres queridos, los comercios siguen siendo asaltados, y la delincuencia sigue creciendo sin control.
El problema de la inseguridad en la provincia de Buenos Aires no es nuevo, pero la diferencia es que antes al menos se disimulaba con alguna gestión. Ahora ni siquiera eso. Cada vez que ocurre un crimen resonante, los políticos aparecen en los medios para dar discursos emotivos, indignarse y culpar al otro, pero a la semana siguiente todo vuelve a ser como antes.
Los bonaerenses están cansados. Quieren caminar tranquilos por la calle, quieren poder salir a trabajar sin miedo a no volver, quieren ver a sus hijos crecer sin que una bala perdida o un robo los mate antes de tiempo.
Lo que necesitamos no es más discursos ni más debates en redes sociales. Necesitamos acciones concretas. Y esas acciones solo pueden lograrse si hay una dirigencia política que deje de pelearse y empiece a trabajar en conjunto. Porque no se trata de Milei, Kicillof o Bullrich. Se trata de la gente.
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