28/03/2025

Sucesos

Se agudiza la crisis: dos marcas históricas de ropa femenina se van de Argentina

Vitamina y Uma cerraron el 28 de marzo de 2025 su último local en Unicenter tras 35 años. La inflación, la caída del consumo y la competencia digital dejaron sin trabajo a 300 personas y marcaron el fin de dos marcas históricas del textil argentino.

Tras más de tres décadas de presencia en el país, las marcas de ropa femenina Vitamina y Uma decidieron bajar sus persianas y poner fin a las operaciones comerciales en el país. Estas firmas, propiedad de la familia de Aldo Navilli, fundador del grupo agroindustrial Molino Cañuelas, llegaron a contar con una red de 70 locales distribuidos en los barrios porteños de Palermo, Recoleta y Caballito.

Vitamina fue fundada en 1990 por Marcelo Goldberg y Claudio Drescher, con un fuerte enfoque en ropa casual para mujeres de clase media-alta. En 2003, la familia Navilli adquirió la marca por un valor de $700.000, mientras que Uma, vio la luz en el año 2000, de la mano de ambos empresarios y fue adquirida por el fundador del grupo Cañuelas a finales del 2009.

IttenGroup - UMA. Paseo Alcorta
La pandemia, los elevados niveles de inflación y la apertura de importaciones representaron un combo letal para ambas marcas.


Luego de arrastrar varios años de resultados negativos para el grupo, el proceso de cierre comenzó formalmente en enero de 2025, cuando se anunció la liquidación de inventarios con descuentos de hasta el 60%. El último local operativo, en Unicenter, cesó actividades este 27 de marzo, lo que significó el despido de 300 empleados.

La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) estima que el sector textil perdió 15.000 empleos entre 2020 y 2024, y el caso de Vitamina y Uma se suma a esta tendencia. El grupo no emitió un comunicado oficial sobre el pasivo acumulado, pero fuentes del sector sugieren que las deudas con proveedores superaban los 50 millones de pesos.

Al desafiante contexto de aumento de precios y costos se le suma la apertura de importaciones en el sector textil que derrumbó el ya de por sí golpeado mercado de indumentaria. En 2024, las importaciones de ropa crecieron un 12% respecto al año anterior, según Aduana, mientras las ventas de marcas nacionales cayeron un 10%.


La desaparición de estas marcas reduce aún más la presencia de firmas locales en un mercado dominado por gigantes internacionales


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