Adrián Spörle, exclusivo: la vida en Escocia, sus tres maestros en Banfield y el sueño de la Premier League

Mundo Poder Noticias

25 septiembre, 2020

A comienzos de este milenio, el viento sopló en Escocia con una intensidad insospechada hasta aquel momento. Un veterano Claudio Paul Caniggia desembarcó en el fútbol británico y generó asombró entre los simpatizantes locales, quienes corroboraron en persona su mítica velocidad para desairar a rivales por los extremos del campo de juego. El Pájaro parecía sentar las bases para la creación de una legión argentina en el país tras brindar una destacada imagen en Dundee FC y Rangers. Sin embargo, solo ocho futbolistas de la nación se desempeñaron en la Scottish Premiership desde entonces. Uno de ellos es Adrián Spörle, quien se encuentra construyendo su propio legado en Dundee United.

En julio de 2019, el defensor despolvó las valijas, las colmó de sueños y emigró con la intención de sumergirse en nuevas culturas. Dundee United le abrió las puertas de Europa y, además de brindarle la posibilidad de desarrollar su primera aventura en el extranjero, lo acobijó como un hijo propio. Un año y dos meses más tarde, la apuesta resulta fructífera para ambas partes. Por un lado, el club logró regresar a Primera División tras una campaña arrolladora en la cual exhibió una supremacía ante cada uno de sus rivales. El futbolista, por su parte, halló una filosofía de juego que lo jerarquiza por sus características innatas y comenzó a afianzarse en el Viejo Continente bajo las órdenes de Micky Mellon.

Adrián Spörle acumula 22 partidos y cuatro goles desde el comienzo de su aventura en Dundee United.

En diálogo con Mundo Poder, el lateral izquierdo, de 25 años, realiza un repaso sobre su vida en Escocia: la rivalidad con Dundee FC, cuyos estadios se encuentran separados por 500 metros, la posibilidad de competirles al Rangers de Steven Gerrard y Celtic, la adaptación a una ciudad histórica y las secuelas generadas por la pandemia del coronavirus en la nación. Además, reconoce que la ilusión de desembarcar en la Premier League lo impulsó a aterrizar en el fútbol escocés y recuerda sus inicios en Banfield, donde fue influenciado por los estilos opuestos de Matías Almeyda, Julio César Falcioni y Hernán Crespo.

¿Cómo estás viviendo la vuelta del Dundee United a Primera en el marco de un contexto mundial particular a causa de la pandemia del coronavirus?

Haber conseguido el ascenso es un logro muy lindo para mi carrera. En Banfield también había ascendido, pero era muy chico y participé poco en la campaña. Ahora, formé parte del proyecto que culminó con el ascenso y lo sentí como propio. Me genera una gran satisfacción haber cumplido el objetivo. En cuanto a lo futbolístico, es importante poder estar jugando en el contexto ocasionado por la pandemia del coronavirus. La Liga manejó bien la situación y de manera ordenada. La sensación es rara porque ante la falta de público pareciera que todos los partidos son amistosos.

– ¿El público podría regresar a los estadios en el corto plazo?

Escuché sobre la posibilidad de que antes de que finalicé el año pueda haber hasta 5.000 hinchas en los estadios. Aún no sé cuándo comenzaría la medida. Si la situación de la pandemia se mantiene bien y los protocolos continúan siendo efectivos, la idea es que el público regrese a las canchas antes de diciembre.

La pandemia del coronavirus derivó en la culminación prematura de la pasada temporada en Escocia y, en consecuencia, Dundee United se proclamó campeón y ascendió a Primera (aventajaba al segundo por 14 puntos)

– Teniendo en cuenta que en Segunda División le llevaban 14 puntos de ventaja a Inverness, ¿crees que fue acertada la decisión de finalizar antes la pasada temporada y haber conseguido el ascenso de esa manera?

Me hubiera encantado finalizar el campeonato y festejar el ascenso con nuestros hinchas en el estadio. No sé si la decisión nos favoreció porque habíamos llegado a sacarle 25 puntos de ventaja al segundo de la tabla. Lideramos todo el torneo y, si alguien merecía salir campeón, éramos nosotros. No veo mal la resolución, pero me hubiera gustado terminar el certamen de una manera normal.

-En la votación que hicieron los clubes para determinar si se continuaba o no con la última temporada se produjo un hecho extraño: el voto tardío de Dundee FC generó que se diera por terminado el torneo y Dundee United ascendiera.

En Argentina, aunque un club se fundiera, no accedería a hacer lo mismo que Dundee FC. En este caso, creo que la decisión fue por un motivo económico. El otro club de Dundee no sé si se encuentra tan bien en el aspecto financiero como nuestra institución. Si la situación se alargaba más, tenía que seguir respetando los contratos y renovarlos hasta que se finalizara la temporada. Creo que fue una determinación pensada y motivada por lo económico, pero nos terminó favoreciendo y fue un gustito diferente, ja.

Ahora se encuentran separados de categoría, pero el año pasado pudiste disputar uno de los clásicos ante Dundee FC. ¿Cómo se vive en el país y en los hinchas esa rivalidad histórica?

Desde nuestro estadio (el Tannadice Park), se ve la otra cancha (la Dens Park). Solo están separados por media cuadra. Es increíble y, además, en Escocia no hay problemas con el público visitante. En Argentina, nos encontramos demasiado arriba en la tabla de pasión y pensé que en Escocia el ambiente iba a ser más frío. Pero, en realidad, los hinchas son bastante pasionales. Los fanáticos de Dundee United acompañan al equipo a todos lados y son los que más se movilizan en el país. En ese sentido, me tocó un club muy bueno.

El argentino destaca la organización que predomina en Escocia, tanto a nivel cultural como futbolístico. (Foto: Craig Foy / SNS Group).

– ¿Fueron complejos los meses posteriores a la suspensión de la temporada por las incertidumbres futbolísticas y los temores generados por el coronavirus?

En mi caso, fue difícil porque no pude regresar a Argentina. Estuve todo el año esperando las vacaciones para volver a mi casa y ver a mi familia y mi novia, pero no pude hacerlo. A mi favor, tuve que el club me contuvo porque conocía mi situación. En Escocia, nunca prohibieron las salidas de las personas. Solo cerraron las tiendas, pero hoy en día todo se normalizó y se deben respetar los protocolos para ingresar a lugares cerrados. Nunca me sentí nervioso. Hay tranquilidad y se hace vida normal. Tenía la posibilidad de volver a la Argentina a través de una gestión con la Embajada en Londres, que me ofreció tomar uno de los vuelos de repatriación, pero me advirtieron que hasta septiembre podía no haber vuelos de vuelta. Por eso, prioricé ser responsable y, aunque sabía que podía costarme, decidí quedarme y me concentré en comenzar a prepararme de la mejor manera para la próxima temporada.

– ¿Cómo fue la adaptación a la vida en una ciudad como Dundee, que posee mucha historia, cultura y atractivos turísticos?

Es una ciudad increíble. ¡Hasta castillos hay! Al principio me costó adaptarme por las diferencias culturales con respecto a la Argentina. Por ejemplo, los horarios: en Escocia, no hay merienda y cenan a las 6 o 7 de la tarde. En invierno, a las 4.30 de la tarde ya es de noche y anda poca gente en la calle. Esas cosas me resultaban chocantes por una cuestión lógica. Después está el tema del idioma. Yo había estudiado ingles durante tres años con clases particulares, pero en Escocia el idioma es muy cerrado. Ahora, ya lo comprendo mucho y eso me sirve en la cancha porque escucho a mis compañeros y me muevo más rápido. Antes tenía que estar más atento a las acciones o los gestos que me hacían. Me cambió la manera de jugar.

– Contra Celtic perdieron sobre el final en un partido muy parejo (0-1) y frente a Rangers cayeron por un resultado más abultado (0-4). ¿Existe la posibilidad de competirles a lo largo de la temporada?

En mi opinión, Rangers se encuentra mucho mejor que Celtic, pero ambos marcan una diferencia en el juego ante los otros equipos. Tienen un estilo asociativo, con triangulaciones y muchos toques. Se notan las diferencias. El resto de los equipos tiran más pelotazos, son fuertes y buscan los choques. En nuestro caso, creo que si logramos corregir algunas cosas podemos pelear o estar cerca de ellos. Con Rangers no tuvimos un buen partido, pero contra Celtic no merecimos perder.

El defensor cree que Dundee United se encuentra en condiciones de competir contra Rangers y Celtic en la Scottish Premiership.

– Dundee se caracteriza por ser un equipo que busca ensanchar el campo, poblar el área y lanzar muchos centros a través de los laterales o extremos. ¿Ese estilo de juego te favorece por tu posición?

La temporada pasada me beneficié del hecho de tocar la pelota y pasar y pude meter tres goles. Se me abren muchos espacios cuando mis compañeros logran entenderme. La filosofía de juego que tenemos me favorece. Buscamos tirar muchos centros y es un estilo parecido al que tenía Falcioni en Banfield. Juego muy abierto, me descargan la pelota y lanzó centros para buscar al 9 (el escocés Lawrence Shankland), que es muy bueno y de selección.

Aunque acaban de ascender, Dundee es un club prestigioso en Escocia y hasta supo ser subcampeón de la Copa UEFA en 1987. ¿La historia los obliga a tener grandes aspiraciones o sus objetivos son moderados?

Cuando estábamos en Segunda División se notaba que se trataba de un equipo grande jugando en el Ascenso. Era como si Racing o Independiente jugaran en la B en Argentina. En el inicio del torneo de Primera, especulábamos con terminar entre los seis primeros, pero con el transcurso de las fechas percibimos que, en caso de que corrijamos algunos aspectos del juego, podemos terminar terceros y disputar por un puesto europeo. El campeonato es largo y a la mitad ya vas viendo si peleas para mantenerte en la liga o si buscás ingresar en Europa. Es diferente a lo que estamos acostumbrados en Argentina. Son diferentes culturas y es lo que busqué.

Por la cercanía, el fútbol escocés está familiarizado con el inglés. ¿Esa influencia te hace soñar con un día llegar a la Premier League?

El futbol escocés es el más visto por los equipos ingleses. Es la increíble la cantidad de instituciones e integrantes de clubes ingleses que vienen a observar los partidos. Una de las razones por las que vine a Escocia es porque tengo la expectativa de algún día jugar en Inglaterra. Sé que este es un lugar donde, continuamente, voy a estar observado y, aún más, por el plus que te da ser argentino, teniendo en cuenta que no hay muchos en la liga escocesa. Es un sueño poder pasar algún día a Inglaterra. Sería un lindo logro.

El oriundo de Centenario (Neuquén) se formó en las Divisiones Inferiores de Banfield y se desempeñó en el Taladro hasta mediados de 2019.

– En Banfield, tuviste a entrenadores con filosofías de juego muy marcadas, como Matías Almeyda, Julio César Falcioni y Hernán Crespo. ¿Fue beneficioso para vos ser dirigido por técnicos con estilos diferentes?

Sí, de todos aprendí. Pasamos de Almeyda, que era increíble cómo nos hacía jugar y te daban ganas de sentarte a ver el equipo, a jugar con los mismos futbolistas con el estilo de Falcioni, que buscaba el repliegue y los contraataques. Quizás, era un estilo más aburrido. Después tuvimos a Crespo, que tenía una idea de juego similar a la de Almeyda. Los equipos de Falcioni eran impresionante como defendían. Podíamos sufrir y defender todo el partido, pero llegábamos una vez y ganábamos el partido. Con los otros técnicos el desarrollo de los partidos era al revés y eso me permitió entender más movimientos. Con ellos, debías sentarse y escuchar porque tenían mucho para enseñar.

¿Con cuál de ellos experimentaste un mayor crecimiento? 

Con Julio tengo un cariño especial porque fue quien me terminó de mantener en Primera. Fue como un padre para mí, me quería un montón. Si tengo que elegir a uno de los tres, lo elijo a él por la relación que formé. Llegaban los fines de semanas y yo sabía que siempre iba a jugar.

– ¿Te dolió la salida de Falcioni de Banfield?

No sé si me dolió, porque si fue para cuidar su salud prefiero que esté fuera del club y se encuentre bien. Sé que para él también es importante estar dentro de la cancha, pero llegó a estar muy complicado. Yo estuve cuando pasó el momento más feo de su enfermedad. Siempre quiero verlo en Banfield, es su casa, donde es una leyenda. Me enteré de que, quizás, pueda ser mánager. Julio se merece que le hagan una despedida porque cambió la historia de la institución.

– A la distancia, ¿cómo observás las incertidumbres que reinan en el fútbol argentino?

Es increíble. Es una desorganización total. En Escocia, se organizó todo de manera rápida y ordenada, los clubes respetaron las normas y funcionó bien. En Argentina, un día dicen que arranca el torneo, a la semana siguiente dicen que no y, al final, no se sabe nada. A veces pienso en que tuve suerte al irme antes de que se armara este quilombo. El fútbol argentino es muy importante y no es lindo que cinco equipos estén jugando porque participan de la Libertadores y el resto entrene a la espera de ver qué pasa. Ojalá que pronto empiece el fútbol, pero bien y sin problemas para no tener que parar a mitad de camino.

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