Después de las elecciones, barajar y dar de nuevo

Mundo Poder Noticias

13 diciembre, 2021

Las Elecciones Legislativas 2021 no pasaron inadvertidas y dejaron marcas significativas de uno y otro lado de la grieta. También abrieron el juego a nuevos actores como la opción libertaria y la siempre latente izquierda. Por si esto fuera poco, plantaron además las bases de un escenario de mucha incertidumbre para el tiempo que nos separa de 2023, año en el que se celebrarán las presidenciales.

El Frente de Todos llegó a las urnas de medio término luego de dos años marcados por la pandemia del Covid-19, y sufrió un duro revés en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) de septiembre. Pese a que algunos índices macroeconómicos hablan de una incipiente reactivación, el oficialismo cayó derrotado por algo más de cuatro puntos porcentuales en manos de la coalición opositora.

El resultado adverso echó por tierra las siempre poco confiables encuestas y “bocas de urna” que daban vencedora a la fuerza que gobierna desde 2019 por una diferencia de siete puntos y el Gobierno nacional tuvo que salir a reconocer la derrota y patear el tablero para recuperar lo perdido. 

La sólida gestión para hacer frente al virus, que puede verse reflejada aún hoy en el fortalecimiento del sistema sanitario y la exitosa campaña de vacunación, no alcanzó. El electorado no le perdonó al oficialismo algunos escándalos que sacudieron la opinión pública. El Vacunatorio VIP, puso al descubierto como allegados al Gobierno saltaban las filas y se vacunaban a escondidas del pueblo cuando las dosis aún no estaban garantizadas para todos y todas.

A eso se sumó la Fiesta de Olivos, que tuvo como protagonista al Presidente Alberto Fernández y su esposa Fabiola Yañez. Ambos aparecieron sonriendo para la foto, reunidos junto a otras diez personas en la Quinta presidencial  en el marco del festejo de cumpleaños de la Primera Dama, mientras la sociedad entera permanecía encerrada por las medidas que el propio Gobierno tomó para evitar contagios.

Sin embargo, la deuda con el pueblo también se sintió en otros ámbitos de mayor preponderancia, como el económico, donde la crisis y la cuarentena estricta (considerada por algunos sectores como la más larga del mundo) se llevaron puesto todo un sector productivo. 

Medidas como el plan de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) para PyMEs, y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), apuntado hacia aquellos que se desempeñan fuera del mercado formal del trabajo, no alcanzaron. A su vez, se mezclaron con el clamor de un sector denominado “antivacunas” que se opuso también a toda medida restrictiva en nombre de la “libertad”.

Dura derrota del oficialismo en las PASO

El resultado de la "primera vuelta" fue una dura derrota para el oficialismo y esto no fue gratis. Una carta de la vicepresidenta y socia mayoritaria del frente político que gobierna, Cristina Fernández de Kirchner, hizo tambalear la gestión del Presidente, en el momento más difícil. 

Lejos de hacer estallar todo por los aires, solo provocó algunos, aunque sensibles, movimientos en el Gabinete. El mandatario nacional tuvo que ceder algunos casilleros de su equipo de asesores, aunque no rodaron las cabezas de los más cuestionados. Sin embargo, fue suficiente para hacer recrudecer los rumores sobre quién toma las decisiones en el Ejecutivo nacional.

Al otro lado de la grieta, Juntos se animó a una interna entre sus fuerzas más preponderantes -el PRO y la UCR- y logró, aunque sin crecer demasiado en el caudal de votos, consolidar una masa crítica al oficialismo. El camino de la coalición a las PASO no fue fácil y hubo enojos entre el "ala blanda" y el "ala dura" del partido amarillo. A su vez, los radicales lograron un protagonismo inusitado gracias a la gran elección que hizo el neurocientífico Facundo Manes, en la puja interna con el exvicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli.

Tras las Primarias, el Gobierno nacional salió a hacer “la heroica”, para recuperar una elección imposible por el tiempo que quedaba para las generales. La estrategia fue, por un lado, mostrar unidad entre sus socios mayoritarios. Por esos días, se volvió cotidiano ver juntos en todo acto a Alberto y Cristina, pero también a Sergio (Massa), Axel (Kicillof) y Máximo (Kirchner).

Por el otro, el objetivo fue salir a buscar a aquellos que ya sea por desencanto, miedo a los contagios, o cualquier otro motivo, se habían ausentado a emitir su voto. El convencimiento fue acompañado por la decisión de  inyectar dinero en los bolsillos de los que más lo requerían. Así, hubo anuncios para jubilados y estudiantes, y ampliaciones de programas de asistencia como la AUH; y también, se modificaron los límites al Impuesto a las Ganancias, entre otras medidas.

Elecciones Generales: remontada y “empate técnico”

El 14 de noviembre la tónica cambió un poco. Si bien, no logró recuperar la Nación y la Provincia, el FdT se acercó bastante y recortó 3 de los 4 puntos de distancia, quedando así a algo más de un punto porcentual por debajo de Juntos.

El análisis y las reacciones a los resultados fueron algo extrañas. Los derrotados vieron ese repunte como una victoria y así lo festejaron convocando al pueblo en las calles y plazas (acto por el Día de la Militancia y la Democracia). Los ganadores, en tanto, sintieron que la recuperación oficialista encendió una alarma. Para el afuera, acusaron al FdT de celebrar una derrota, mientras que, puertas adentro, la sensación que quedó fue la de no relajarse si el objetivo es volver a ser gobierno en 2023.

A su vez, las fallas a uno y otro lado de la polarización política que sufre Argentina hicieron crecer algunas alternativas a las que habría que prestarles atención. Los libertarios lograron hacerse un hueco en el electorado, en especial en el voto joven, a fuerza de líderes histriónicos como Javier Milei y José Luis Espert. En tanto, el Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT-U) condecoró una elección histórica con mayor representación legislativa en ambas cámaras, pero también a nivel territorial, colocando concejales en distritos importantes.

Objetivo 2023: de liderazgos y candidatos

El 2021 dejó un escenario más que abierto, y ambas fuerzas con chances de gobernar el país deben ordenar sus filas y encolumnarse detrás de un candidato serio. Tanto el FdT como Juntos, tienen hoy el mismo problema: una crisis de liderazgo que deben resolver cuanto antes.

Para algunos sectores del oficialismo, la figura de Alberto sufrió el desgaste no menor de manejar el país en la mayor crisis sanitaria de los últimos 100 años y no convence. En esa línea, desde La Cámpora se animan a impulsar aspirantes propios al sillón de Rivadavia. Esta opción se enfrenta a la de los “albertistas acérrimos” quieren revitalizar su imagen e ir por la reelección. Por el momento, en el oficialismo nadie se baja.

En Juntos ocurre una situación similar. El PRO quiere impulsar sus propios candidatos, aunque haya muchos nombres para un solo cargo y deban pulir los liderazgos para confluir en un aspirante serio. La disputa entre “halcones y palomas” parece no estar saldada y eso puede hacer peligrar una contienda electoral que los necesita unidos

A su vez, la interna revitalizó a la UCR que, a caballo de Manes, busca dejar el papel secundario que el partido centenario cumple en la coalición para tener un rol preponderante con un candidato presidenciable. Serán claves aquí, las alianzas que puedan llegar a tejerse entre las fuerzas que pueden darles los guarismos necesarios para desbancar al peronismo.

Las legislativas dejaron entonces heridos de uno y otro lado de la grieta y el campo de batalla despejado para preparar una nueva estrategia. Tanto el FdT como Juntos, tienen dos años para prepararse para ser quienes gobiernen el país desde el 2023, pero antes deberán juntar las cartas, analizar la partida, barajar y dar de nuevo.

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