Inclusión que descarta: el lenguaje inclusivo en las aulas y su poder de visibilización

Mundo Poder Noticias

15 junio, 2022
Lenguaje inclusivo

Por Ezequiel Canavesi, docente de Ciencias Sociales

Desde las diferentes luchas por la igualdad en distintos ámbitos y momentos históricos hasta la actualidad, la inclusión fue una deuda pendiente generada por sectores que se creyeron privilegiados en esta sociedad.

En este caso, el lenguaje heredado propio de una imposición colonial hoy sigue siendo controlado y “evaluado” por instituciones que están a mas de 11.000 kilometros de distancia. La idea de generar un cambio de dimensiones globales desde el habla y la escritura busca dimensionar y enseñar que existen personas que realmente quedan fuera de toda estructura social. Conocida por esos sectores tradicionales disidentes a lo nuevo.

Las formas que son utilizadas para expresarse nos definen como personas. Allí creo que radica la inquietud, la ignorancia y el “el odio” por el que un amplio sector de la sociedad no intenta siquiera en entenderlo o en todo caso de convivir con ello.

Prohibirlo es seguir fomentando un colonialismo cultural. Depender de otros países para intentar imitar sus costumbres es también hacer la vista gorda a muchísimas cosas. Delimitar los usos léxicos es tapar el sol con la mano teniendo en cuenta que hay amplios sectores sociales, educativos, políticos y culturales que han decidido adoptar las nuevas adaptaciones al lenguaje. ¿Acaso no es realmente tapar el sol con la mano? ¿Por qué nadie habla de las falencias que tienen los sistemas educativos? ¿Por qué solamente buscamos querer dividir aún más a la sociedad? 

Así se vive en las aulas

El lenguaje inclusivo, tal como lo dice su palabra, incluye. Y si bien sus raíces son mucho mas antiguas de las que creemos, comenzó a visibilizarse en esta última década con el apoyo a la obligatoriedad de la ESI en las escuelas. Y también en los ámbitos sociales, con la mayor participación de movimientos LGTBIQ+. Que con tanto valor y amor a sus ideales, luchan diariamente por reconocimientos sociales que la misma sociedad estereotipada y clasista decide a dedo no otorgarles.

Prohibirla sería, entonces, un acto discriminativo. Volveríamos a encasillar a las personas en los géneros ortodoxamente aprobados. “Es como retroceder” dicen en las aulas. Como sociedad tenemos el chip tan impuesto en nuestras cabezas que al conocer un mundo nuevo donde todos podemos estar incluidos, no solo desde el lenguaje, genera descarte, exclusión, otra vez.

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