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martes, 24 mayo,2022
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    La pandemia del coronavirus definitivamente no deja de generar escenarios impensados, nuevas experiencias que quedarán marcadas en la historia como un rasgo de estos tiempos particulares en los que la cuarentena es la regla. ¿Se pusieron a pensar cuántas personas estaban a punto de recibirse cuando se decretó el aislamiento? Con las aulas cerradas los alumnos cursan de forma online y algunos tuvieron que terminar sus estudios bajo esta modalidad, un relato más de la pandemia. Esta es la historia de Jordana Evelyn Duarte Martinelli, una flamante abogada que le podrá contar a sus hijos y nietos que se recibió mediante una aplicación llamada Zoom.

    Jordana después de recibirse

    En diálogo con Mundo Poder la joven misionera de 23 años cuenta que el pasado viernes se recibió en una mesa extraordinaria que se pudo llevar adelante gracias a la plataforma Zoom. La Universidad Católica de Santa Fé con sede en Misiones donde ella cursó, atendió un pedido de muchos alumnos que se encontraban ante el mismo problema: la posibilidad trunca de recibirse por la pandemia.

    “En diciembre me faltaban dos materias, Internacional Privado y Seguridad Social, entonces mi plan era rendir una materia en febrero y recibirme en marzo. Lo habíamos diagramado así con mi compañera de estudio, aprobar una y pedir una mesa final para rendir la última. En ese ínterin se desató todo lo del Covid-19 y una semana después se suspendieron las clases”, cuenta Jordana.

    La flamante abogada se ríe al pensar que en el momento que se desató la pandemia “pensaba en que era casi abogada, que me quedaba una sola materia y que no sabía cuándo me iba a poder recibir”. Este temor la llevó a unirse con otros alumnos que estaban en la misma situación y llevar adelante un pedido formal para que se cree una mesa extraordinaria. Una vez que se accedió al pedido, Jordana caminaba hacia una finalización de carrera extraña: de manera virtual y por una aplicación de la que hace algunos meses atrás poco se sabía.

    “El día que me recibí fue una odisea, literal. Me decían que iba a ser mucho mejor porque iba a estar en mi casa, que iba a estar más tranquila, pero no fue así. La mesa arrancaba a las 13hs, nos habían ordenado por turnos. A las 14.30 hs se cortó la luz del pueblo, la universidad inclusive. Volvió media hora más tarde y a las 16hs se volvió a cortar, y encima a mí se me reinicio el router”, relata la abogada.

    La universidad le dio la posibilidad de rendir a un grupo de alumnos de manera virtual

    Los nervios propios de una instancia definitoria se sumaron a los problemas de conexión de internet y al temor de no estar preparada a tiempo para rendir. Le tomó un momento más reiniciar la computadora y fueron momentos que definitivamente nunca querrá repetir.

    La joven describe a la sesión maratónica con idas y vueltas como estresante e inolvidable: “Yo tenía horario para rendir las 18hs y la luz se fue a las 16hs. Ahí la verdad pensé que no volvía más y que no iba a rendir. Pero cerca de las 18hs estaba frente a la computadora intentando conectarme y finalmente a las 19hs entré a rendir. Terminé a las 20hs y me di cuenta de que estuve todo el día conectada”.

    Jordana estaba en su cuarto y del otro lado de la puerta la acompañaban sus padres y amigos que esperaban el resultado final. Cuenta que “no podía parar de temblar” cuando le dijeron que estaba aprobada. En ese momento se cayeron todos esos “nervios” acumulados en una jornada en la que no solo lidió con el desafío académico sino también con la tecnología.

    El momento exacto en el que le comunicaron que aprobó

    Estas sensaciones que muchas veces no se pueden describir quedaron registradas en la videollamada, Jordana podrá mostrar a quien quiera la cara que puso cuando recibió esa noticia que le alegró el alma. Esta graduación no contó con el abrazo de otros compañeros o de los profesores instantes después del logro, pero sí tiene el video, una característica de recibirse vía Zoom.

    La particularidad de recibirse en tiempos de pandemia es que de esa pantallita y de la conexión depende la preparación que un alumno pueda tener. “El mayor miedo es que vos podías estar bien, pero de la nada se te podía cortar, caer la señal o lo que sea. Por eso hasta que no me dijeron que aprobé estuve pendiente de que no pasara nada malo”, admite Jordana.

    Los profesores no le pidieron mostrarle toda la habitación o que cuente con varias cámaras en diferentes enfoques para asegurarse que no se iba a copiar.  Solo le pidieron que se ubique en un lugar con buena iluminación y que esté libre de ruidos externos. Y es que los docentes le explicaron que rápidamente pueden identificar cuando un alumno no responde por sus propios medios, incluso en un examen con la misma modalidad ya habían detectado la maniobra de un joven que buscó “ayuda extra” en aquello que no mostraba la cámara.

    El nueve que terminó sacándose en la defensa de la última materia quedará marcado como el del final, el que le dio el título, pero también cómo lo único que cosechó a través de una pantalla. Una rareza más de esta pandemia.

    Orgullo de la comunidad

    El festejo de Jordana junto a su madre

    La historia de Jordana no solo lleva la particularidad de que como se recibió sino lo que significa ese logro para ella y los suyos. Jordana es originaria de la comunidad Tekoa tamandua (25 de mayo), una comunidad compuesta por 50 familias y en la que su hermano es el Cacique.

    Con este logro la joven se convirtió en la primera abogada guaraní de Misiones, un verdadero logro que marca un cambio de época y que constituye un ejemplo para generaciones futuras.

    “Todavía siento todo con mucha adrenalina y con este tema de “ser la primera de..” también hay como mucha expectativa de saber que va a pasar, ahora que va a hacer, está la mirada de mucha gente. Es muy emocionante haber podido llegar hasta acá porque hubo muchas adversidades en el camino, temas económicos, recibí mucho apoyo de la facu a lo largo de todo el proceso y la verdad se siente pesado porque es como que tenes una responsabilidad para con tu gente y para con lo que se va a venir”, reflexiona.

    Esta nueva vida como abogada ya se la comienza a imaginar después de la pandemia. Tiene mucho por delante pero historias que quedarán marcadas como un relato más de este tiempo de la humanidad en el que la cuarentena se lleva todo puesto. Diganme abogada, me recibí en medio de una pandemia y por Zoom”, podría decir un cartel de festejo para graficar esta historia.

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