El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) inició el martes 1° de abril una serie de despidos masivos que han dejado sin empleo a miles de trabajadores en diversas agencias clave, según informaron medios locales como The New York Times y USA Today. Esta medida, impulsada por la Administración Trump, ha generado una profunda preocupación sobre el impacto que tendrá en la salud pública y la investigación científica, en un momento en que el país enfrenta múltiples desafíos sanitarios.
Los recortes presupuestarios afectan a divisiones fundamentales del HHS, incluyendo la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y los Institutos Nacionales de Salud (NIH). Estas agencias son responsables de regular alimentos y medicamentos, proteger a los ciudadanos de enfermedades e investigar nuevos tratamientos y curas, funciones esenciales que ahora podrían verse comprometidas. Según The New York Times, "la Administración Trump despidió el martes a miles de trabajadores federales de salud en una purga que incluyó a altos dirigentes y científicos de alto nivel", lo que pone en riesgo la capacidad del país para responder a emergencias sanitarias y avanzar en la innovación médica.
El procedimiento de los despidos fue abrupto. USA Today reportó que el personal de las agencias afectadas tuvo que presentar sus credenciales en la entrada de los edificios del HHS, y aquellos que fueron despedidos recibieron un pase con instrucciones de regresar a casa. Algunos empleados se enteraron de su despido al intentar ingresar a sus oficinas, mientras que otros recibieron notificaciones a partir de las 5 de la mañana, según informó el diario El Universo. Este proceso, descrito como frío y deshumanizado por algunos trabajadores, ha generado críticas hacia la gestión de la Administración Trump y su enfoque en la reducción del gasto público.
El HHS había anunciado el pasado jueves su plan de reestructuración, que incluye la eliminación de 10.000 empleados de tiempo completo. Este recorte, que también contempla jubilaciones anticipadas y un programa de indemnización del Gobierno, reducirá la fuerza laboral del departamento de 82.000 a 62.000 empleados, un ajuste que, según el HHS, ahorrará a los contribuyentes 1.800 millones de dólares. Sin embargo, la magnitud de los despidos ha encendido las alarmas entre expertos y organizaciones de salud pública, quienes advierten que la pérdida de personal especializado podría tener consecuencias graves a largo plazo.
La FDA, por ejemplo, ha despedido a empleados encargados de revisar la inocuidad de ingredientes alimentarios, dispositivos médicos y productos como los cigarrillos electrónicos, según AP News. En el CDC, los recortes han afectado a áreas clave, aunque no a los jóvenes médicos del Servicio de Inteligencia Epidémica, que rastrean enfermedades. Por su parte, el NIH ha perdido 1.200 empleados, lo que representa un 6% de su plantilla, mientras que los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CDS) han reducido un 4% de su fuerza laboral, con 300 empleados menos. Estas cifras, reportadas por El Universo, reflejan la profundidad de los recortes presupuestarios y su impacto en la capacidad operativa de estas instituciones.
La preocupación por el futuro de la salud pública y la investigación científica es generalizada. Organizaciones como la Asociación Americana de Salud Pública han advertido que la reducción de personal en el HHS podría retrasar la aprobación de nuevos medicamentos, debilitar la vigilancia de enfermedades emergentes y limitar los avances en tratamientos para enfermedades crónicas. "Estamos perdiendo a científicos que han dedicado su vida a proteger a los estadounidenses. Esto es un golpe devastador para la ciencia y la salud pública", señaló un portavoz de la asociación en diálogo con The New York Times.
El contexto de estos despidos masivos también ha sido criticado por su timing. Estados Unidos enfrenta un aumento de casos de enfermedades prevenibles, como el sarampión, y la necesidad de desarrollar tratamientos para enfermedades como el Alzheimer o el cáncer sigue siendo urgente. En este escenario, los recortes en el HHS podrían agravar las desigualdades en el acceso a la salud, especialmente para las comunidades más vulnerables. Además, la Administración Trump ha sido acusada de priorizar ahorros fiscales sobre la seguridad de los ciudadanos, un argumento que ha ganado fuerza en las redes sociales y entre los legisladores demócratas, quienes han prometido investigar el impacto de estas medidas.
A medida que los miles de trabajadores despedidos enfrentan un futuro incierto, el país observa con inquietud las consecuencias de esta reestructuración en el HHS. La salud pública y la investigación científica, pilares fundamentales para el bienestar de la sociedad, se encuentran ahora en una encrucijada, mientras la Administración Trump defiende su decisión como un paso necesario para optimizar recursos. Sin embargo, para muchos, el costo humano y científico de estos despidos podría ser demasiado alto.