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    Inicio OPINIÓN Perder para ganar: la refundación

    Perder para ganar: la refundación

    Por Nahuel Andrade, estudiante de abogacía y militante popular.

    El escenario post-electoral que emergió luego de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), en septiembre pasado, dejó en evidencia el resultado de una serie de indecisiones (las cuales gravitaron mucho más que los avances positivos que haya podido tener la actual gestión), la profundización de una crisis económica que arrastra varios años y la conmoción que conllevó la pandemia del covid-19, que no hizo más que aumentar la incertidumbre y la insatisfacción en la sociedad.

    La carta de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner publicada poco después de los comicios, en la cual se destacó una dura crítica al funcionamiento de distintos sectores dentro del gobierno y al rumbo económico que se estaba tomando, alegó la existencia de un ajuste fiscal que inevitablemente influiría negativamente en el electorado.

    De ahí en más, las noticias no tardaron en llegar. Renuncias de ministros y regresos de históricos como Juan Manzur (Jefe de Gabinete de Ministros), Aníbal Fernández (Ministerio de Seguridad), Daniel Filmus (Ministro de Ciencia y Técnología) y Julián Domínguez (Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca), este último hace algunos días declaró sobre la necesidad de establecer una agenda compartida, generando acuerdos que contemplen tanto la capacidad exportable como la capacidad de producción, para de esa manera generar divisas sin descuidar la estructura productiva.

    Analizando los parámetros discursivos en los cuales se desarrollaron las campañas de los principales candidatos, podemos ver que el oficialismo se centralizó en achicar distancias con respecto a las PASO, partiendo desde las propias palabras del presidente Alberto Fernández que aseguró: “Nada es más importante que escuchar al pueblo”. De esta manera, se volcó mayor presencia territorial con actos masivos y reuniones barriales que sirvieron para acercarse al común denominante y sus principales preocupaciones, transformando la forma de interactuar y comunicarse con una propuesta positiva entre tanta confrontación, instalando el “SÍ” como lema de campaña.

    Por su parte, Juntos, que había logrado un resultado favorable en las urnas en el mes de septiembre, continuó marcando como errores cada una de las medidas que tomaba el gobierno en materia económica y enfatizando sobre los hechos de inseguridad acontecidos en las últimas semanas previas a las elecciones, donde los medios de comunicación funcionaron en pos de profundizar el descontento. En definitiva, una serie de contrastes ideológicos fueron los que signaron las líneas discursivas de los dos sectores que simbolizan la polarización en la Argentina.

    Las terceras fuerzas buscaron intensificar su crecimiento. Tanto Avanza Libertad como el Frente de Izquierda radicalizaron sus discursos con el objetivo de canalizar la disconformidad y aumentar su base electoral. Mientras que quienes se mantuvieron al margen de la grieta (tal es el caso de Randazzo y Hotton) no lograron notoriedad más que por algún spot o declaraciones controversiales.

    El resultado de las Elecciones Legislativas del domingo pasado significaron una remontada en gran parte para el Frente de Todos que recuperó un porcentaje de votantes a favor en relación a las PASO y hasta llegó a revertir la elección en algunas localidades. Esto se debió en gran parte al trabajo de los intendentes y gobernadores que, a través de la militancia, mancomunaron esfuerzos para mejorar su performance electoral.

    Antes de oficializarse los resultados finales, se emitió un discurso grabado donde el Presidente Alberto Fernández habló sobre una segunda etapa de éste proceso iniciado hace dos años, anunciando que en el mes de diciembre enviará al congreso un proyecto llamado “Programa Económico Plurianual por el Desarrollo Sustentable” el cual contemplará los entendimientos que lleve a cabo el Ministro de Economía Martin Guzmán en el marco de las negociaciones que lidera con el Fondo Monetario Internacional, sin soslayar que el mismo debe encauzar más allá del ordenamiento macroeconómico un camino de recuperación de la actividad económica de manera sostenible, fortalecimientos en el ingreso de la población, reducción del índice inflacionario y la creación de empleo genuino.

    Si bien para Juntos el resultado de las Elecciones Legislativas incrementa su presencia en el parlamento y le quita el quórum propio que conservaba el Frente de Todos, no pudo establecer una diferencia tan amplia como la que esperaba en el escrutinio definitivo y con el correr de los días deja en evidencia una pérdida de homogeneidad en su discurso, lo que se puede explicar en las aspiraciones de los diferentes candidatos del bloque de cara al 2023. En contraposición, el Frente de Todos mostró un aire de renovación, donde la coalición de gobierno intensificará la correlación de fuerzas en busca de trasladar mayores certidumbres.

    En materia de gestión, la pospandemia le da al oficialismo una oportunidad de encontrar una alternativa al diagnóstico neoliberal que encasilla soluciones en el ajuste y en el endeudamiento externo. La recuperación económica se visibiliza (según datos del INDEC) en que la utilización de la capacidad instalada de la industria está en su punto más alto de los últimos 5 años. Con estos parámetros es indispensable que el Estado intervenga no sólo a través de inversiones estratégicas, sino también con políticas fiscales y crediticias que faciliten el crecimiento industrial, donde estos sectores puedan incrementar su producción a través de la introducción de nuevas maquinarias y la generación de puestos de trabajo, para poder abastecer la demanda y no trasladar a precio sus limitaciones.

    Los discursos de Alberto Fernández, tanto del domingo post-elecciones como el del miércoles pasado en el marco del “día de la militancia”, dan un aire de renovación que intenta dejar atrás las aflicciones que dejó la gestión macrista y afirma que “Se inicia una segunda etapa del Gobierno, que empezará con toda la fuerza para levantar lo que haya que levantar” y desde nuestro lugar decidimos levantar puentes llenos de esperanza, sensibilidad y patriotismo, que superen los muros que se quieren construir a base del individualismo, el egoísmo y la indiferencia.

    Retomar el contrato electoral firmado en el 2019 es fundamental para que los últimos, de una vez por todas, sean los primeros, para cicatrizar las heridas que dejaron a lo largo de nuestra historia las políticas de ajuste y poder trazar un sendero de prosperidad e inclusión, defendiendo los derechos conquistados y la bandera de la justicia social, para que nadie nos arrebate la ilusión de que un futuro mejor es posible.

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