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#SimonetÍntimo

El balón responde a sus órdenes como si se tratase de un mandamiento divino, pero la relación entre ambos se encuentra en una pausa por motivos extraordinarios. El período de aislamiento social, preventivo y obligatorio que rige en la Argentina a causa de la diseminación de la pandemia del coronavirus le impide desandar la actividad que le permitió instaurar su nombre en el firmamento del handball internacional. Mientras cuenta cada segundo que resta para regresar a la actividad oficial, Sebastián Simonet vislumbra sus próximos objetivos y anhela retomar el camino hacia la última meta de su carrera.

En una entrevista exclusiva con Mundo Poder, el subcapitán de los Gladiadores reconoció que comenzó a avizorar el desenlace de su trayectoria y en su horizonte se presentan los Juegos Olímpicos de Tokio como la estación final de su camino en el deporte: Será el último campeonato como el Sebastián Simonet que yo conocí. Será mi último torneo con la Selección y luego dejaré de formar parte por decisión propia. Si decido continuar jugando en un club será con otra faceta porque dejaré de tomármelo como lo hice toda mi vida”.

Sebastián Simonet reflexionó sobre su presente y futuro en el deporte durante una charla íntima con Mundo Poder. (Créditos: AFP / LLUIS GENE).

La cita internacional, que fue aplazada para 2021 a raíz de la propagación del COVID-19, podría permitirle cumplir el sueño de compartir la competencia, por primera ocasión, con sus hermanos Diego y Pablo. “Jugar un Juego Olímpico con mis hermanos es la principal motivación. Tener la posibilidad de poder compartirlo con ellos sería algo único. El esfuerzo se justifica y vale por sí solo porque tenemos el torneo al alcance de la mano y en un momento importante en la carrera de Diego y Pablo”, aseguró el jugador de SAG de Villa Ballester, el club de su adolescencia.

La obtención de la medalla dorada en los últimos Juegos Panamericanos de Lima generó que su expedición en la Selección Argentina se prolongará para disputar una nueva edición de los Juegos Olímpicos. El aplazamiento del certamen estableció una interrogante sobre su presencia y decidió meditar una resolución definitoria junto a su círculo íntimo. Después de un análisis racional, resolvió apretar los dientes y centrar su atención en Tokio. Por este motivo, realiza cinco entrenamientos semanales, coordinados por su equipo y el cuerpo técnico del elenco nacional. “Creo que entreno más que en mi ciclo en Europa”, ironizó.


Los festejos luego de conquistar la medalla dorada en los Juegos Panamericanos de Lima.

Luego de experimentar 13 años ininterrumpidos en el handball europeo, donde se desempeñó en Juventud Deportiva Arrate, Torrevieja, Ademar de León (los tres de España) y US Ivry Handball (Francia), la intensidad, los viajes y el tiempo lejos de la familia empezaron a pasarle factura y el tanque de energías comenzó a agotarse hasta ingresar en una zona que encendió las alarmas. En consecuencia, a inicios de 2019, reflexionó y emprendió el viaje de regreso a la Argentina cargado por sus aventuras, conocimientos y aprendizajes, pero con el deseo de conservar la pasión por el juego que grabó una huella en su corazón.

En una charla íntima, mientras divide el tiempo de cuarentena entre prácticas y su trabajo en una empresa de adhesivos, el oriundo de Vicente López detuvo la pelota y analizó los aspectos más trascendentes de su presente y futuro en el deporte: la ilusión de los Juegos Olímpicos, la adaptación a las modalidades que impone el nuevo contexto mundial, el crecimiento y las cuentas pendientes del handball argentino, la creación del Comité de Atletas y la faceta que adoptará tras el retiro.

-¿Cómo vienen siendo estos meses de entrenamiento en un contexto tan particular?

Son muy distintos a lo que estamos acostumbrados. Los primeros dos meses fueron muy caseros mediante Zoom con profesores del club y la Selección. Desde hace un tiempo, la Secretaría de Turismo y Deportes nos permite trasladarnos a un lugar para ejercitarnos y yo elegí la casa de mis padres. Desde entonces, el entrenamiento mejoró y se orienta a lo físico, lo cual me permite mantenerme en forma.

-¿Se puede comparar algún aspecto de la nueva modalidad de las prácticas con la metodología normal?

Es algo completamente nuevo. Solo se asemeja a los trabajos que realizábamos durante 10 o 15 días cuando tenemos vacaciones, pero para los profesionales casi no existe el descanso en sí porque nos vamos a algún lado y nos mantenemos bastante activos. Ahora, esto pasó a ser nuestro entrenamiento. Es feo y no me gusta. Deseo con toda mi alma volver a tocar la pelota de handball.

-El Gobierno Nacional aprobó que los atletas clasificados a los Juegos Olímpicos puedan retomar sus entrenamientos habituales. ¿Qué te parece la medida?

Todas las normas que se adopten en un escenario nuevo y raro serán polémicas. No sé si está bien o mal, pero hay que apoyar. Es cuestión de adaptarse, cuidar la salud y buscar lugares idóneos para entrenar. Creo que la medida beneficia a los deportes individuales, donde los atletas pueden entrenar de manera completa o igual que antes de que se decretara la cuarentena. En el caso de los deportes de contacto, no se puede practicar normalmente porque se agrupa a muchas personas. En el handball aún debe aprobarse el protocolo y hay jugadores que todavía están un poco asustados. El CeNARD es el epicentro de la zona de contagios. Es difícil porque hay chicos que tienen que cruzar la ciudad.

El emblema de los Gladiadores explicó que realiza cinco entrenamientos semanales para arribar en buen estado a la reanudación de la actividad.

-¿Crees que la pandemia puede ocasionar traumas en algunos deportistas?

Podría haber casos donde la cuarentena deje secuelas en los deportistas. En la elite, hay chequeos médicos constantes. Los jugadores que tienen una deficiencia que podría asustarlos más que a otros por el coronavirus tendrán más cuidados. En mi caso, por lo que veo y siento, no tengo miedo. Sé que si me contagio no voy a morirme, pero tomo cuidados para proteger a mi familia. Si llega a haber un torneo en un país con rebrote de la enfermedad se podrían exigir determinados tipos de cuidado. Los deportes van a tener que replantearse muchas cosas.

-Después de ganar la medalla de oro en los Panamericanos de Lima, tus primeras palabras fueron: “Aguanté hasta acá, ahora tengo que seguir”. ¿Sigue vigente ese deseo de continuar haciendo un esfuerzo para llegar a Tokio?

Sí, por supuesto. Sigo con ganas y entrenándome. Estoy poniendo lo mejor de mí. Al principio, dudé. Luego, hubo momentos donde me empecé a sentir más activo cuando observé que en Europa la situación comenzaba a mejorar. Aunque en Argentina el escenario empeoró, continuó ejercitándome y hago cinco prácticas por semana. Intento ponerme a punto para que en el momento en el que se abran las puertas me encuentre en buena forma.

-¿La posibilidad de jugar un Juego Olímpico junto a Diego y Pablo es un incentivo extra?

Es la principal motivación. Tener la oportunidad de poder compartirlo con mis hermanos es algo único. Ya me toco hacerlo dos veces, una vez con cada uno. Para mí, y todos los atletas que no somos del fútbol, ir a un Juego Olímpico es el deseo máximo que podemos alcanzar. El esfuerzo se justifica y vale por sí solo porque la posibilidad se encuentra al alcance de la mano y en un momento importante en la carrera de Diego y Pablo.

El deportista encuentra motivación en la posibilidad de jugar los Juegos Olímpicos junto a sus dos hermanos.

-Con el que no podrás volver a compartir la cancha será con Matías Schulz, que anunció su retiro. ¿La Selección sentirá su ausencia?

Es una baja importante. Aún conservamos una luz de esperanza para que dé marcha atrás. Tanto debajo de los palos como en el grupo lo vamos a extrañar. Es la clase de persona que deseas tener a tu lado cuando las cosas no van bien. Es un golpe duro, pero lo conozco y venimos charlando de esto porque el retiro se nos pudo dar a la par. Lo entiendo y comparto muchas cosas que piensa.

-Cuando empezás a vislumbrar el futuro cercano, ¿Tokio 2021 podría ser una de las últimas paradas de tu trayectoria?

Será la última estación de mi carrera como el Sebastián Simonet que yo conocí. Si llego a estar en los próximos Juegos Olímpicos, será mi último torneo con la Selección y luego dejaré de formar parte por decisión propia. Si sigo jugando en un club será con otra faceta porque dejaré de tomármelo como lo hice toda mi vida. Son etapas y, seguramente, pase a ser un hobby en un segundo plano de mi vida. Hoy, sigue estando en el primer plano junto al trabajo.

-¿El hecho de haber asimilado la idea de que los próximos Juegos Olímpicos marcarán tu despedida de los Gladiadores te permitirá gozar más de la competencia?

Sí, porque desde el momento en el que hice público la intención de volverme de Europa fue el período que más disfrute y en el que mejor jugué en el Ademar de León. Lo mismo me pasó con la Selección: en los Juegos Panamericanos de Lima, en los pocos partidos que pude jugar por la lesión, y en el torneo que disputamos en enero pasado estuve en un nivel altísimo. Me vino muy bien. Me cuido un montón y soy más consciente de las cosas que vivo. Para dentro de un año todavía eso lo voy a asimilar más. Si me toca estar en los Juegos Olímpicos, cada minuto, cada hora y cada momento va a ser de un goce increíble.

Simonet reveló que en sus últimos dos años en Ademar de León comenzó a desgastarse y decidió regresar a la Argentina.

-¿Cuán determinante fue tu familia en la decisión de seguir jugando hasta los Juegos Olímpicos?

Fue un apoyo bastante importante. Sobre todo, los mensajes de mis hermanos, que me decían que no se me ocurriera tirar la toalla o dejar ahora. Ellos fueron fundamentales a la hora de decidir realizar un último esfuerzo. Lo mismo sucedió con el respaldo que me brindaron mi mujer y mis viejos, que sabían que si tenía alguna duda iba a ser solo por unos días.

-Luego de los éxitos obtenidos por la Selección en la última década, ¿observás un desarrollo en el handball argentino a nivel nacional?

Desde el momento en el cual me fui hasta el que volví, hubo un crecimiento muy grande. En especial, en el nivel técnico-táctico. El hecho de que nosotros nos hayamos ido a jugar afuera y que la Selección se consolidara en puestos importantes fue un plus para que más chicos se integraran y aumentara la cantidad de jugadores. En consecuencia, hay más calidad.

-Desde tu perspectiva, ¿qué aspectos se deberían mejorar para incrementar el nivel del handball argentino?

Un paso muy grande que debemos dar es hacer el deporte más federal. Tendría que haber más jugadores del interior del país que se ganen la oportunidad y merezcan estar en la Selección. Tienen que tener la posibilidad de poder crecer aún más. Desde que yo estoy, el único jugador del interior que estuvo fue Agustín Vidal, que hace mucho tiempo que ya no forma parte del equipo. Tenemos que aprovechar a los talentos que hay en el resto de la nación. Además, hay un déficit físico muy importante comparado con los europeos y los buenos proyectos migran al Viejo Continente con bastante facilidad. Eso por un lado es bueno para la Selección, pero no favorece a la competencia local.

En la actualidad, el jugador se desempeña en SAG de Villa Ballester, el club donde se formó.

-Después de una larga trayectoria en la elite europea, ¿qué factores derivaron en tu determinación de retornar al ámbito argentino?

No fue una decisión de volver a jugar en el handball argentino, sino de reestablecerme en el país y buscar otro horizonte. Estaba cansado porque cuando me fui de Argentina era muy joven y fueron muchos años sin volver a vivir en el país. Los últimos dos años en el Ademar de León fueron muy desgastantes. Aunque lo disfruté, me fue consumiendo la nafta que tenía adentro y me quedaba muy poca. No me quería ir enojado del handball después de que me haya dado tanto. Antes de terminar mal, preferí irme, volver a Argentina y bajar un cambio en cuanto a profesionalismo. Igual, creo que entreno más que cuando estaba en Europa, ja.

-¿Obtuviste la tranquilidad que deseabas?

Lo que logré fue disminuir la cantidad de viajes, que era uno de los factores que más me agotaba. Tenía que dejar a mi familia por muchos días. Aunque ahora tengo un ritmo frenético entre el trabajo y los entrenamientos, estoy menos tiempo sin dejar la casa. Eso me hizo aún más feliz.

-¿Qué te motivó a formar parte de la Comisión de Atletas?

En primera instancia, no quería participar porque creía que todas las Comisiones de Atletas u organismos de esa índole no servían para nada y lo único que buscaban los dirigentes era contar con el apoyo de los jugadores. Pero tuvimos un cónclave en el cual me dijeron que los integrantes íbamos a tener voz y voto en todas las reuniones de la Confederación (Argentina de Handball) e íbamos a ser un organismo más. Eso me motivo a aceptar. Los chicos que forman parte de la Comisión me eligieron para ser el presidente y me siento cómodo. Las promesas que nos hicieron fueron cumplidas por los directivos. Aún no hicimos grandes cambios, pero nos vamos empapando de la realidad del handball argentino.

Tokio 2021 será la última competencia del mayor de los hermanos Simonet con la Selección Argentina.

-¿Cuál es el objetivo primario de la Comisión?

Lo fundamental es escuchar y ayudar a los atletas para que las condiciones del juego, entrenamiento e infraestructura mejoren. Intentamos que los dirigentes observen el lado del jugador y lo que ellos necesitan para diversos momentos de su juego y formación. Fue un acierto haber creado la Comisión. Me siento respetado y escuchado dentro de las reuniones.

-Más allá de tu etapa como jugador, ¿te interesa continuar vinculado al handball como entrenador o directivo?

La verdad es que no me veo como técnico ni dirigente, pero tampoco completamente alejado del deporte. El handball me dio demasiado como para desligarme de un día para el otro. Voy a seguir aportando, ayudando, y siendo el presidente de la Comisión de Atletas, pero no me veo siendo un directivo o entrenador. Forme parte de un equipo y un club durante mucho tiempo y soy consciente de que ser entrenador no es solo agarrar el pizarrón y crear cinco jugadas: se debe ser formador, tener conocimientos de pedagogía, planificación, manejo de grupo y contar con los estudios correspondientes. No me considero apto para llevar un equipo, ya sea de adultos o juveniles en las ramas masculina y femenina. Lo mismo sucede con los dirigentes: tienen que estudiar, hablar diferentes idiomas, conocer de management y muchas otras cosas que yo no sé. Aunque hay muchos dirigentes que tampoco lo saben, tenemos que ir hacia ese lado.

Nicolás Solek

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