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Mundo Poder Noticias

27 julio, 2020

Los proteccionistas y defensores de animales, sea a través de grupos amplios, reducidos o de forma individual, mantienen un mismo objetivo: rescatar, proteger, ayudar y cuidar a los «sin voz», aquellos seres que muchas veces son descartados o abandonados a la deriva con una indiferencia incomprensible. Actualmente, debido a la cuarentena establecida en el marco de la pandemia coronavirus, muchos proteccionistas y organizaciones rescatistas de animales se encuentran limitados para poder cumplir con las tareas que generalmente llevan a cabo para darles una mejor calidad de vida a sus rescatados.

Giselle junto a sus primeros rescatados.

En diálogo con Mundo Poder, Giselle Ferrero, proteccionista animal y fundadora del Refugio Las Renatas, que atiende animales con discapacidad y enfermos graves, se refirió a las complicaciones que están atravesando por los permisos de circulación, el pedido de ayuda dirigido al presidente Alberto Fernández y la problemática económica para continuar con el cuidado de «los renatos».

«La situación es complicada, la cuarentena produjo que cayésemos en el sistema de atención de nuestros animales, ya que no contamos con los permisos de circulación correspondientes para continuar realizando nuestras tareas«, indicó Giselle a este medio.

El Refugio Las Renatas se dedica a rescatar y a atender a los animales que, tristemente, suelen ser los más descartados por su condición. En sus comienzos era Giselle quien los recibía en su casa para brindarles atención y cuidado bajo supervisión veterinaria, sin embargo el amor y la dedicación de la fundadora fue por más y, en el año 2014, inició los trámites para ser una ONG, convirtiéndose así en Asociación Civil Las Renatas Animales Especiales.

Un año después, luego de la gran cantidad de animales que recibían, debieron externar el Refugio y alquilar una casa en Villa Madero, pero al no renovarles el alquiler, nuevamente, tuvieron que trasladarse a una propiedad en Escobar, donde posteriormente recibieron una intimación y ahora, desde hace seis meses, se mudaron a Virrey del Pino, donde esperan sea su lugar definitivo. Luego del vaivén que tuvieron que atravesar para conseguir un lugar para su ONG, surgió una nueva problemática que empeoraría el panorama: la pandemia coronavirus y la obligación de quedarse en casa, en cuarentena.

Muchos de «los Renatos» tienen ceguera, cáncer, enfermedades neurológicas y discapacidad.

«Nos encargamos de cuidar, albergar y rehabilitar animales. La mayoría de ellos son discapacitados o enfermos graves, por eso vivimos de urgencia en urgencia. Actualmente, la nueva cuarentena nos produjo más inconvenientes, ya que no contamos con un permiso explícito que nos avale legalmente para movilizarnos, atender a nuestros animales, y trasladar al Refugio las donaciones de alimento, insumos y medicaciones que recibimos«, lamentó Giselle.

«Los Renatos», como los denomina la proteccionista y fundadora de la organización, necesitan atención constante, y en muchos casos, proseguir con sus tratamientos para mejorar su salud. No obstante, la nueva reglamentación para obtener los permisos de circulación no los consideran esenciales, siendo así que la categoría más cercana a la que se pueden catalogar es como veterinarios, cuando en realidad ninguno de los voluntarios lo son y por ende, tampoco pueden utilizar esa opción.

«Los permisos que manejamos actualmente serían una especie de improvisaciones, como un salvavidas frente a esta situación. No estamos enmarcados ni protegidos frente a ninguna situación. Los cuidadores tienen permiso para ir a trabajar en el Refugio, pero no ante una eventualidad o urgencia. Además la veterinaria más cercana que tenemos está a 4 kilómetros y los animales que rescatamos precisan atención constante, peor aún si alguno necesitase quedar internado, la veterinaria más cercana con esa opción está a 60 kilómetros«, explica Giselle.

Por ello, ante la desesperación de no saber cómo proceder para continuar desempeñando las tareas en el Refugio, Giselle redactó una carta dirigida al presidente, Alberto Fernández, a quien le solicitó una pronta solución al respecto. «Los animales son tan importantes para nosotros como los humanos. No podemos cuidarlos ni trasladarlos a las veterinarias porque no contamos con un permiso para urgencias. Entendemos la situación de la pandemia y tomamos todos los recaudos necesarios, pero queremos que nos entienda y ampare para que podamos seguir con nuestra labor«, exclama Giselle en un parte de la carta dirigida al mandatario argentino.

Asimismo, en el texto escrito que también difundió a través de las redes sociales del Refugio (@refugiolasrenatas en Facebook, @refulasrenatas en Instagram) le pidió al Jefe de Estado que, humildemente, pueda considerar un «permiso para proteccionistas» que enmarque la labor de todos los que se desempeñan en esta actividad como «esenciales», siendo que necesitan que, al menos, una persona del voluntariado pueda tener la autorización legal para movilizarse y llevar a cabo las tareas de traslado de animales en casos de urgencia, atención veterinaria, traslado de provisiones, y todas las labores específicas que realizan en el Refugio para brindarles una mejor calidad de vida a sus animales.

Otro tema de vital importancia que Giselle le informó a este medio es que no reciben ayuda del Estado para mantener el hogar de animales. «Nuestra ayuda solo proviene de la gente que realiza donaciones, pero últimamente disminuyó ante la crisis económica por la pandemia. Hace poco sufrimos faltante de alimentos, no teníamos dinero para comprarlo y tampoco forma de llevarlo al Refugio por los permisos«, señaló. Debido a las condiciones de salud que presentan los animales tienen que ser alimentados con una marca específica para no alterar su recuperación, y generalmente, este tipo de balanceados tiene un mayor costo que, sin la ayuda de la gente, el Refugio no puede solventar por sí mismo.

En tanto sostuvo que los envíos de dichos alimentos son otra problemática: «Hay muchos distribuidores que no llegan a nuestra zona, serán uno o dos los que llegan, y muchas veces, no tienen los balanceados que los renatos consumen, y en caso de que tengan, no poseen la cantidad suficiente para abastecerlos a todos«, informó.

Por último, Giselle transmitió un mensaje en el que invita a reflexionar y a ser conscientes respecto al abandono y el maltrato hacia los animales: «Si los abandonamos, ellos pierden todo. Sería ideal que los dejen de ver como objetos o cosas, ellos son seres que sienten igual que nosotros. Tienen los mismos sentimientos de dolor, de hambre y de felicidad. Deseo que la gente empiece a considerarlos como parte de su familia, nadie se deshace de la familia«, concluyó.

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