03/04/2025
Gracias al vasto volumen de datos almacenados y por generar, la IA puede desempeñar un papel clave en la optimización de la generación, transmisión, distribución, comercialización y almacenamiento de energía. Su capacidad para procesar grandes volúmenes de información en tiempo real mejora la eficiencia operativa, impulsa la rentabilidad empresarial y facilita la transición hacia fuentes de energía más sostenibles. Su implementación plantea desafíos económicos, regulatorios y puede tener un impacto significativo en los precios de la energía, lo que exige una adaptación continua del sector.
IA en la planeación, desarrollo y operación
de proyectos energéticos
En la fase de
desarrollo de un proyecto, la identificación temprana de riesgos es clave para
su viabilidad en la construcción y operación. Aunque los estudios de terreno
han evolucionado con nuevas tecnologías, la IA optimiza esta etapa al permitir
el almacenamiento y análisis preciso de datos geoespaciales y climáticos,
reduciendo incertidumbres en la selección de sitios, evaluación del recurso y
planificación de infraestructura.
Técnicas avanzadas
de machine learning como Support Vector Machines (SVM), redes neuronales
artificiales (ANN) y modelos de regresión facilitan la toma de decisiones
mediante la recolección y análisis continuo de datos, optimizando la ingeniería
de detalle, reduciendo tiempos de planificación y minimizando costos.
Herramientas como LiDAR, utilizadas en el mapeo de terrenos, pueden integrarse
con IA para mejorar el diseño de parques solares y eólicos, reduciendo costos
operativos desde las fases iniciales.
Durante la
construcción, la IA permite ajustes en tiempo real para maximizar la eficiencia
de los equipos y el uso de recursos, mitigando riesgos operativos y costos
adicionales, y evitando modificaciones constantes al cronograma de
construcción. Algoritmos predictivos de machine learning optimizan el
seguimiento solar en parques fotovoltaicos y ajustan el funcionamiento de las
hélices en parques eólicos según condiciones meteorológicas y estacionales
mediante sensores IoT.
La transformación energética a través de
redes inteligentes y almacenamiento
Las redes
inteligentes (smart grids) representan una de las transformaciones más
importantes en la industria energética al integrar tecnologías digitales y de
comunicación para mejorar la eficiencia, seguridad y sostenibilidad del
suministro eléctrico. Estas redes permiten responder en tiempo real a las
fluctuaciones de oferta y demanda y optimizando la integración de fuentes
renovables intermitentes.
En este contexto,
el uso de modelos de aprendizaje automático como Support Vector Machines (SVM)
y LSTM y LLM podrían contribuir en la detección temprana de anomalías en el
sistema eléctrico, identificando pérdidas técnicas y no técnicas, fallos en
equipos y patrones irregulares de consumo tras el análisis de datos. La
capacidad de la IA para procesar grandes volúmenes de datos en tiempo real
permitiría ajustar la distribución de energía de manera más eficiente,
reduciendo desperdicios y mejorando la estabilidad de la red.
Dado el alto flujo de información en los smart grids, los centros de datos basados en IA identificarían patrones de consumo según la estación del año, la hora del día y las variaciones en la oferta y consumo de energía. El mantenimiento predictivo de infraestructuras críticas, utilizando modelos de series temporales y redes neuronales profundas para prever fallas en transformadores, líneas de transmisión y subestaciones antes de que ocurran, minimizaría interrupciones y reduce costos de reparación.
Lee mas: Industria . Industria: mejora la producción, pero aún está 6,1% debajo de enero de 2023
En cuanto al
almacenamiento de energía, los sistemas de baterías (BESS) juegan un papel
clave en la estabilidad del sistema eléctrico, especialmente con el crecimiento
de fuentes renovables y la capacidad de las redes de distribuirlas en horas
pico. La IA tiene la capacidad de mejorar la gestión de estos sistemas mediante
algoritmos de aprendizaje profundo y predicción de carga y descarga,
optimizando su operación con base en patrones de consumo y fluctuaciones de
precios del mercado eléctrico.
Modelos como
Recurrent Neural Networks y Reinforcement Learning permiten anticipar picos de
demanda y ajustar la inyección de energía almacenada en momentos críticos,
mejorando la eficiencia operativa y la rentabilidad de estos activos.
Además, la IA
contribuye a la predicción y control de datos, como los precios en los
mercados, analizando datos históricos y tendencias de oferta y demanda con
mayor precisión . Modelos de regresión y aprendizaje automático permiten prever
variaciones de precios a corto y largo plazo, facilitando la planificación
estratégica de generación y almacenamiento. Esto no solo optimiza la
rentabilidad de los agentes del mercado, sino que también permite una gestión
más eficiente de la oferta y repotencia las alternativas de infraestructuras de
eficiencia energética.
Empresas como Tesla
han desarrollado BESS con software basado en machine learning que optimizan la
disponibilidad y eficiencia de las baterías, permitiendo una respuesta más
rápida ante fluctuaciones generación-consumo y aumentando la rentabilidad de la
inversión en el activo . La combinación de IA, BESS y smart-grids no solo
transforma la industria energética, sino que también redefine la planificación
y regulación del mercado, en un contexto donde la demanda energética crece de
manera sostenida.
Hacia un futuro energético inteligente y
sostenible, pero lleno de retos
El alto consumo
energético del entrenamiento de modelos y centros de datos de IA puede generar
una mayor presión sobre la red eléctrica e incrementar el consumo de energía no
renovable , agravando el impacto ambiental y llevando incluso a considerar la
reactivación de plantas nucleares para abastecer la creciente demanda . Además,
la preservación de datos para el aprendizaje autónomo introduce riesgos como
sesgos en los modelos y vulnerabilidades en la ciberseguridad.
La automatización
también plantea retos sociales, como el desplazamiento laboral y la
concentración de estas tecnologías en empresas y países con mayores recursos,
ampliando la brecha entre países desarrollados y en desarrollo. El alto costo
de adquisición y mantenimiento de sistemas de IA, junto con la necesidad de
contar con hardware especializado y centros de datos de gran capacidad, limita
su acceso a grandes corporaciones y refuerza la concentración del sector en
manos de unos pocos actores; es carísimo.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.